Kaptura 2017-08-22 a las 10.39.22

Barcelona, t’estimo

En medio del dolor y la profunda tristeza, frente a la barbarie y los fanatismos varios, hoy, más que nunca, Barcelona, t’estimo.

(Del artículo de Enrique Bethencourt publicado en Canarias7 el 20 de Agosto)

El terror más irracional y bárbaro ha vuelto a golpear en Europa. Lo hizo de la forma más sanguinaria en 2004 en Madrid, con 192 asesinados en los trenes de cercanías aquella terrible mañana del 11 de marzo. Más recientemente se ha repetido en Londres, Paris, Manchester, Bruselas o Niza. En lugares muy concurridos y en varias ocasiones, utilizando vehículos para causar el mayor número posible de muertos y heridos. Pero, no debemos olvidarlo, lo hace habitualmente en países de mayoría musulmana; más del 80% de sus víctimas se producen en ellos. Los yihadistas no son enemigos solo de occidente. Son hostiles a la razón, a la vida, a la libertad, a cualquier forma de pensamiento que no coincida plenamente con su perverso y fanático modo de ver el mundo. Reacciono tras el aturdimiento que produce los primeros datos de la barbarie. Como mucha gente lo hago mostrando en Twitter mi profundo dolor por lo que está sucediendo y mi solidaridad con las víctimas y sus familiares, así como con la ciudad de Barcelona. Es una reacción primaria, de sentimientos, de humanidad, de empatía. No se trata de analizar las causas del fenómeno terrorista, la geopolítica mundial y las decisiones que nos han llevado a la actual situación. Eso tiene su momento y claro que hay numerosos responsables.

Es la reacción mayoritaria. La de la solidaridad con los que sufren. Pero no todo el mundo lo hace así. En las redes encuentras sectores, afortunadamente muy minoritarios, que se alegran por ser catalanas las víctimas (como también algunos hicieron cuando el desastre aéreo de Germanwings, en el que fallecieron 149 personas, un vuelo que partió del aeropuerto barcelonés). Descerebrados que olvidan, además, que Las Ramblas acogen cotidianamente a personas de las más variadas nacionalidades.

También se muestran sin pudor personajes de todo tipo que buscan sacar tajada politica con la sangre derramada tras el multitudinario atropello. Unos culpan a los huelguistas de Eulen, señalando frivolamente que por falta de las adecuadas medidas de seguridad en el aeropuerto del Prat se han introducido en Barcelona los terroristas. Lo afirman rotundamente sin el menor dato, sin indicio alguno. Cuando en la mayoría de los atentados, como los de Paris, los criminales eran residentes. Otros, incluso algunos medios presuntamente serios, lo vinculan con la debilidad que genera el conflicto territorial y la deriva independentista. ¿Cómo explican, entonces, que se golpeara a la muy Jacobina Francia, centralista y sin apenas tensiones territoriales? ¿El atentado de Londres fue por las aspiraciones soberanistas de Escocia? ¿El de Bruselas tiene algo que ver con el muy prolongado conflicto entre flamencos y valones? Análisis sin sustento alguno, interesadamente sesgados, y que solo generan más desafección.

Los distintos cuerpos policiales, desde los mossos d’esquadra a la policía nacional o la guardia civil recomiendan no difundir imágenes de las victimas ni de actuaciones policiales («No informes por donde estás viendo a la policía por redes sociales. Deja a la policía hacer su trabajo. No informes sobre controles»). Muchas televisiones hacen puñetero caso. Muestran los muertos y heridos como carnaza para la audiencia. Incluso retransmiten la entrada de los mossos en la Boquería en busca de posibles terroristas como parte del televisivo espectáculo. Al día siguiente, algunas cadenas rematan la jugada enviando a Las Ramblas a los periodistas más carroñeros. Lo hicieron también en Paris. Esta vez es más corto el viaje.

En los minutos posteriores al atentado algunos periodistas se cubrieron de gloria con sus comentarios. Entre ellos, Alfonso Rojo (con una variada gama de tuits xenófobos) y Hermann Tertsch («Es turismofobia en amplio sentido. La CUP a lo bestia»). E Isabel San Sebastian («Malditos seais, islamistas hijos de… Ya os echamos de aquí una vez y volveremos a hacerlo. España sera occidental, libre y democrática»), que no deja claro si en estos momentos somos occidentales, libres y democráticos; o no, vaya usted a saber.

Me impacta como su inmediato impulso, lo primero que tuitean, está vinculado estrechamente con sus convicciones políticas o ideológicas, con sus filias y fobias, su posición frente al actual debate sobre el modelo turístico, su postura frente al independentismo o su rechazo al islam. Dejando en segundo lugar, o simplemente obviando, lo más importante: el sufrimiento de las personas masacradas Injustamente por individuos alimentados de odio.

En el fondo se parecen bastante a los que pasean junto a los muertos y heridos y, en lugar de una caricia o una palabra de consuelo, graban en sus móviles su sufrimiento y agonía. Ni buenos periodistas ni, sobre todo, buenas personas. Contrasta su actitud con las hermosas muestras de solidaridad de tantos ciudadanos y ciudadanas acogiendo en sus casas y comercios a personas afectadas, donando sangre, ofreciendo su colaboración. En medio del dolor y la profunda tristeza, frente a la barbarie y los fanatismos varios, hoy, más que nunca, Barcelona, t’estimo.