Una desigualdad alarmante

Hace unos días el presidente de Cruz Roja en Canarias, Gerardo Mesa, mostró su preocupación por los “alarmantes” niveles de pobreza y exclusión social en Canarias … el director de Cáritas, Gonzalo Marrero, recordaba que en Canarias 600.000 personas están en riesgo de exclusión social y la pobreza severa ha aumentado en un 8%… Los informes del INE, de FOESSA, de Save the Children, de Caritas, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, los de Oxfam Intermon, los de las universidades canarias y tantos otros estudios, vienen a confirmar el incremento de la desigualdad en Canarias y, su expresión más lacerante, el aumento de la pobreza y la exclusión social.

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Estos datos nos muestran cómo en Canarias la desigualdad –que mide el coeficiente de Gini- ha empeorado en Canarias en un 11,1%, mientras en España lo ha hecho en un 8,6%, colocándonos como la segunda comunidad autónoma con mayor desigualdad en la distribución de la renta.

En Canarias la desigualdad y la pobreza es mucho más notable que la media de España, que ya se encuentra entre los países más desiguales de la Unión Europea. Esta situación se debe al enorme número de parados, a la extensión del tiempo en que las personas están desempleadas, a la disminución de las prestaciones por desempleo, al deterioro de las condiciones contractuales en el mercado de trabajo y a la debilidad de los mecanismos públicos de integración de los sectores más golpeados por la crisis. A ello se une el que se cobren los salarios privados y las pensiones más bajas del Estado.

Para el Gobierno del PP la desigualdad social y la exclusión social no son un problema. Tampoco lo son para la gran patronal que defiende la bajada salarial porque dice que así nuestras empresas son más competitivas. En la línea de la patronal esta semana hemos conocido que el Gobierno canario promociona como algo positivo de nuestras islas que aquí se cobran los salarios más bajos de Europa.

 

Desigualdad-mundoLa situación en Canarias es especialmente grave, pero la desigualdad se extiende por todas partes. Y va sembrando una infelicidad colectiva…por todo un mundo donde el 1% más rico se aleja del 99% restante.

Así, no es extraño que el 40% de los estudiantes de familias desfavorecidas en España registren un bajo rendimiento en matemáticas, frente al 8% de los alumnos favorecidos. Ni que los países pobres presenten peores resultados sanitarios que los más pudientes, y dentro de cada país las personas pobres tengan más problemas de salud que las acomodadas: la pobreza genera mala salud y la mala salud los hace aún más pobres.

La extrema desigualdad, según Anton Costas, asesina la democracia. La redistribución de los impuestos y la lucha contra la evasión hacen a las sociedades más igualitarias. Por todo esto no podemos mirar para otro lado a la hora de afrontar el reto de poner en marcha una propuesta real y efectiva de lucha contra la pobreza. Eso y una voluntad clara de confirmar un Gobierno de progreso para España sin dilaciones, al margen de tacticismos, ministerios plurinacionales o referéndums, que lo primero es lo primero. Al fin y al cabo, como afirmó John Stuart Mill, “los malos solo necesitan para alcanzar sus fines que los buenos miren para otro lado y no hagan nada”.

 Artículo completo de Antonio Morales. ElDiario-CanariasAhora